Ruta de 21 días por India norte con niños
Agosto 2023
Viaje con 3 niñ@s de 5, 7 y 9 años
Mágica, excitante, loca, desesperante, colorida, desgarradora, mística, escandalosa, salvaje, sabrosa, olorosa, divertida, desconcertante, intensa, BRUTAL…
La hemos amado y odiado a partes iguales.
Contenidos
Ruta por el norte de la India día a día
- Día 1 – Delhi, primer contacto con India
- Día 2 – Tren nocturno Delhi- Jaisalmer
- Día 3 – Jaisalmer: fuerte de Jaisalmer, havelis, sunset desde el lago Gadisar
- Día 4 – Jaisalmer: safari en camello por el desierto del Thar, noche en el desierto.
- Día 5 – Jaisalmer, safari en camello por el desierto del Thar, bus a Jodhpur
- Día 6 – Jodhpur, fuerte de Jodhpur (Mehrangarh), templo blanco (Jaswant Thada), clock tower, Sadar market.
- Día 7 – Jodhpur – Templo de Ranakpur – Udaipur
- Día 8 – Udaipur: Jagdish temple, city palace, Pichola laka y espectáculo Rajasthani Folk Dance
- Día 9 – Udaipur – Jaipur: paseo por la ciudad rosa
- Día 10 – Jaipur: Fuerte de Amber
- Día 11 – Jaipur – PN de Ranthambore
- Día 12 – PN Ranthambore – Agra
- Día 13 – Agra: Taj Mahal, Shahjahan garden, Agra fort, Taj view point ADA
- Día 14 – Agra – Orchha: Templo Ram Raja
- Día 15 – Orchha: Raj Mahal, Jahangir Mahal, templo de Lakshmi, Chhatris.
- Día 16 – Orchha: rio Betwa – Chitrakoot
- Día 17 – Chitrakoot: Parikrama descalzos a los pies de la colina Kamadgiri, Sati Anusuiya Mandir, Gupt Godavari, paseo en barca por río Mandakini y aarti nocturno en Ram Ghat
- Día 18 – Chitrakoot – Varanasi
- Día 19 – Varanasi: ciudad sagrada de Sarnath, paseo por Varanasi y aarti nocturno en Dashashwamedh Ghat
- Día 20 – Varanasi: Barca por el rio Ganges (Aarti diurno en Assi Ghat, cremaciones en Manikarnika Ghat) y aarti nocturno en Dashashwamedh Ghat – Tren nocturno a Delhi
- Día 21 – Delhi: Jama Masjid y Chandni Chowk (vieja Delhi)
- Día 22 – Delhi: Jardines Lodi – Aeropuerto

Itinerario detallado
Día 1: Delhi: Primer contacto con India
La llegada fue muy impactante. Una vez pasada inmigración y habiendo cambiado algo de dinero para posibles imprevistos, salimos al exterior donde nos esperaba un coche destartalado que nos llevaría hasta el motel (New Hindustan by backpackers).

Era de noche (4 a.m.), todo estaba oscuro y para los ojos impresionables de mi pequeña, todo estaba sucio, daba asco y miedo. A pesar de todo, la habitación estaba bastante limpia, grande y confortable. Fueron muy hospitalarios. De hecho repetimos a la vuelta los dos últimos días antes de volver hacia Barcelona.
Ese primer contacto con India, no nos dio para mucho, únicamente para ducharnos, dormir un poco, comer su deliciosa comida en un recomendable restaurante de la zona (Tadka 4986 Fine Indian Cuisine) y esquivar el horrible tráfico, entre coches, carros, vacas, autorickshaws y motos por sus locas y coloridas calles. Mi pequeña confirmó que de día India seguía siendo sucia, ruidosa y olorosa…
De nuevo de madrugada, como llegamos, nos fuimos a coger un tren de largo recorrido hacia nuestro siguiente destino: Jaisalmer.

Día 2: Tren a Jaisalmer
La estación de Delhi es una de las más grandes y caóticas de India, al menos a nosotros nos lo pareció, y lo seguimos pensando después de haber estado en muchas. Algunos trenes no están anunciados, sobre todo cuando son trenes triples como el nuestro, que solo anuncian uno de los tres números en los paneles… y como bien sabía Murphy, nunca es el tuyo.
Menos mal que es fácil encontrar gente buena que te ayuda incluso a pesar de las limitaciones del idioma. Tuvimos que correr un poco para dar con nuestro vagón, pero por fin lo conseguimos.
Al entrar al vagón buscamos a tientas nuestras literas en 2a clase (AC2). Y nos dormimos en lo que sería nuestro hogar durante las siguientes 18 horas. Un hogar lúgubre y poco amigable al principio, pero que, a la luz del día, resultó ser divertido, entretenido y cómodo.
Dormimos, jugamos, reímos, nos dimos tiempo para leer, hablar y disfrutar en familia. Conocimos gente y nuevas costumbres. Fue aquí donde mis pequeños empezaron a disfrutar del viaje, ya más descansados y con tiempo para saborear lo diferente, preguntar y aprender.
Llegamos a Jaisalmer sobre las 23h y fuimos directos al hostal (Hotel Ganesh).


Día 3: Jaisalmer

Jaisalmer es muy diferente a Delhi. Tiene un ambiente mucho más sosegado. También te encuentras con motos que pitan al pasar paseando por las calles del fuerte, pero son muchas menos y te dan margen para disfrutar del entorno y de sus gentes.
A pesar de haber cogido el hostal fuera del fuerte para no contribuir al daño que le está haciendo el precario sistema de evacuación de aguas, el propietario nos llevó dentro, a su casa/hostal, haciéndonos creer que el problema se había solucionado hacía 3 años. Luego descubriríamos que no era cierto. Por desgracia todavía persiste y tiene difícil solución.
Después de comer muy bien en Trio (un restaurante de Ghandhi Chowk, justo a las afueras del fuerte), negociamos con un guía que sabía español una visita por las mismas callejuelas del fuerte que nosotros habíamos recorrido por la mañana, pero explicándonos detalles de su arquitectura, de la cultura de castas y sus tradiciones y de la situación política actual.

También visitamos las habelis que hay fuera del fuerte y entramos en una de ellas. Resultó muy interesante tanto para nosotros, como para los niños, que podían seguir y entender perfectamente las explicaciones.
Después de la visita guiada y de comprar una piña en el mercado, cogimos un autorickshaws hasta el Lago Gadisar donde merendamos, después de visitar el templo, y desde donde contemplamos la puesta de sol sobre el fuerte.
Cenamos un pollo Tandoori (Hecho en hornos de barro especiales) en el restaurante Milan y nos fuimos a dormir para coger fuerzas para la gran aventura por el desierto.


Día 4 y 5: Safari en camello por el desierto del Thar

Esa mañana hicimos desayuno continental con vistas de pájaro sobre Jaisalmer en el restaurante Sunset Palace y luego nos pusimos en marcha hacia el desierto del Thar.
Nuestro hostelero nos llevó en su destartalado jeep hasta una típica aldea del desierto, a unos 60 km de Pakistán, donde estaban descansando nuestros camellos. A pesar del idioma, los niños de la aldea y los nuestros intercambiaron bonitos gestos. Ellos nos dibujaron un bindi rojo en la frente y mis hijos les regalaron sus colgantes de lana hechos por ellos mismos.
Ninguno de los cinco había subido nunca en camello y la experiencia fue increíble. Yo lo compartí con mi pequeña, que estaba emocionada, y la mediana, aunque por la mañana lo compartió con su padre, por la tarde ya se atrevió a ir ella sola.
Hicimos lo que se conoce como quiet camel safari. Relajado, en zonas poco concurridas del desierto del Thar (de hecho, no vimos a nadie) y solo nosotros, junto con Vera (camellero oficial) y dos ayudantes, que nos explicaron cómo es eso de vivir en el desierto y consiguieron que los niños empezaran a ver la cultura india desde otra perspectiva. Estuvimos 2 días y una noche en el desierto, donde dormimos bajo la luz de la luna y aunque, no pudimos disfrutar de un manto de estrellas (en agosto está más nublado), fue una experiencia increíble. Para mis hijos, lo mejor del viaje.



A la vuelta nuestro hostelero nos dejó ducharnos gratis en el hostal antes de ir a buscar el bus, aunque se lo cobro inflándonos un 10% el precio de los billetes. Lo pagamos con gusto porque era el último bus que salía ese día y no queríamos arriesgarnos a quedarnos sin asientos si esperábamos a comprarlo en el propio autobús… y tampoco queríamos quedarnos sin ducha!!

Día 6: Jodhpur
Nos habían hablado tan mal de Jodhpur, que como suele pasar con estas cosas, … nos encantó.
Llegamos a media tarde, después de un largo trayecto en autobús, jugando a cartas, durmiendo y leyendo. Negociamos un tuk tuk hasta el hostal (Golden Dreams Guest House), que vimos por Agoda y, sin reserva, nos acercamos a ver si tenían habitación familiar. Nos dieron la Maharajá room que como su nombre indica, era muy grande, con dos camas enormes. En general, todo era muy básico, aunque estaba razonablemente limpio y el personal era muy agradable, pero lo mejor eran las vistas del fuerte y la ciudad azul desde el comedor de la terraza superior. Allí nos enamoramos de la ciudad.


Al día siguiente subimos andando hasta el fuerte (Mehrangarh), donde estuvimos toda la mañana conociendo muchos datos curiosos de la vida de los Maharajás y las Maharaníes. Está muy bien señalizado todo y hay muchos letreros explicativos y detallados que hacen que la visita por tu cuenta sea muy fácil. Además la distribución es también muy intuitiva y se entiende perfectamente.

Comimos en el fuerte y nos fuimos hacia el precioso templo blanco (Jaswant Thada), aunque no lo visitamos por dentro, porque llegamos muy tarde. Después bajamos hasta la Clock tower paseando y comiendo unas panochas asadas que compramos en una parada (demasiado hechas para nuestro gusto). Subimos a la torre para ver la plaza desde arriba y conocer la historia del reloj. No son muchos metros, pero es gracioso ver el tráfico desde allí.
La vuelta al hostal la hicimos a través del caótico Sadar Market.
Teníamos claro que tanto la cena, como el desayuno del día siguiente la haríamos de nuevo en nuestro hostal y así, además de disfrutar del ambiente sosegado y las vistas, aprovechar y negociar un driver hacia el próximo destino…

Día 7: Jodhpur – templo de Ranakpur – Udaipur

La noche anterior conseguimos cerrar un coche con conductor y AC, que nos llevaría, después de desayunar unos deliciosos creps con miel, hasta Udaipur. Aunque viajar en coche es mucho más aburrido para los niños (y más peligroso), valió totalmente la pena por poder parar en el Templo de Ranakpur.
Habíamos leído maravillas de este templo, pero aún así, nos impresionó muchísimo.
Con la entrada, dejando un depósito, te dan una audioguía en tu idioma que te explica cosas interesantes del origen del templo, su construcción y la cultura Jainista. Íbamos explicando a los peques las curiosidades que sabíamos que les iban a llamar la atención y ellos jugaban a ir buscando el siguiente punto de información.
Estuvimos más de 2 horas en el templo, mucho más de lo previsto, pero por suerte nuestro conductor era muy amable y no protestó mucho.
Comimos también de camino, en un lugar algo subido de precio (típico restaurante de turistas al que paran los drivers), pero estaba rico.
Como el conductor nos dio confianza y tenía familia en Udaipur, le preguntamos por hostales con habitaciones familiares y tras negociar el precio por teléfono y ver las fotos de la habitación cerramos nuestro siguiente alojamiento (y no nos equivocamos). Habitación grande, buena ubicación, lavabo enorme, con mucha presión de agua, limpio y un dueño super amable, la única pega, que olía un poco a humedad (pero solo molesta al entrar, luego te acostumbras). Es el hostal Strangers Hideaway.

Cenamos en la terraza del hotel Udaigarh – roof top restaurant con unas preciosas vistas nocturnas al lago y muy buena música.
Día 8: Udaipur
Udaipur es muy diferente al resto de Rajastan. Es como más occidental y lujoso. Lleno de hoteles y restaurantes con vistas al Lago Pichola, mucha oferta y actividades lúdicas para los turistas…

Después del desayuno visitamos el Templo de Jaghish y el Palacio de Udaipur (city palace), junto con un guía oficial que hablaba español que nos acompañó durante toda la mañana (4h aprox) y nos fue explicando detalles interesantes de ambas construcciones, de las costumbres de la época, la historia de los diversos maharajás y también de las costumbres y situación actual.
Si hubiéramos viajado sin niños tras la visita habríamos cogido una barca en Rameshwar Ghat (en el palacio) para ir hasta la isla de Jagmandir, pero con niños tocaba comer unas pizzas en el Gateway Restaurant…
Después de comer los peques nos convencieron para ir al restaurante donde cenamos la noche anterior a pasar la tarde en la piscina (ya intuimos que querrían ir, por lo que echamos los bañadores a la bolsa al salir por la mañana). Nos dejaron acceder hasta el cierre por 10€ los cinco y por fin, después de una semana en India, pudimos disfrutar de una cervecita tumbados en una hamaca.

Tras el relax, disfrutamos de un espectáculo de títeres y danza folclórica rajasthani en el Radha Krishna Theatre, que nos gusto mucho a todos.
Al acabar pasamos de nuevo por la city palace para ver la iluminación nocturna, y nos fuimos al hostal para cenar y jugar a juegos de mesa hasta la media noche, que teníamos el tren nocturno a Jaipur.
La verdad es que en el hostal se portaron de lujo con nosotros.


Día 9: Jaipur
Desayunamos en la misma estación (galletas y batidos) y salimos en busca de un tuk tuk y un hostal, pero nos equivocamos al dar la dirección de uno que habíamos ojeado por agoda y nos llevaron a otro un poco más caro (Jai Niwas Hotel), pero que tenía desayuno tipo bufet incluido e instalaciones más occidentales (aunque ya te digo que en este país no es oro todo lo que reluce).

Una vez instalados, nos fuimos a comer y a pasear por la «ciudad rosa». Aunque, bien se podría llamar «ciudad bazar», porque estaba llena de tiendas y mercados de ropa y telas.
Recorrimos sus calles pasando por sus preciosas puertas y calles «bazar» y diferentes puntos emblemáticos: Puerta Nueva, Bapu Bazaar, Puerta de San Generi, Johari Bazar, Jama Mashid, Jantar Mantar (observatorio), el precioso Hawa Mahal (Palacio de Jaipur), el Isarlat (torre), la Puerta Ajmer, etc.
En general, nos gustó bastante el recorrido por sus calles, aunque mi hija pequeña acabó bastante cabreada porque no paraban de tocarle la cabeza o el pelo. Tuvimos que ponerle hasta un pañuelo, para que no se le vieran tanto los rizos rubios!!


Volvimos pronto para ducharnos, preguntar precios para un coche hacia Rathambore, cenar algo ligero en el mismo hostal y descansar.

Día 10: Jaipur- Fuerte de Amber
Esa mañana nos recreamos con el desayuno del bufet libre en el hostal. No os imaginéis un bufet libre como los europeos, era mucho más rudimentario, pero a nosotros nos supo a gloria. Mis hijos tripitieron leche con cereales…
Fuimos hasta el fuerte en un tuk tuk que reservamos con Uber (funciona bastante bien en algunas zonas de India). Así te ahorras regatear y es muy económico. Lo malo es que en horas punta o en zonas más alejadas no siempre llegan a buscarte, te lo van anulando continuamente (imagino que es porque de camino consiguen algún negocio mejor) y te sale más a cuenta negociar alguno que se encuentre por la zona o ofrecer más dinero al del Uber.
Nada más llegar, nos quedamos boquiabiertos con el espectacular fuerte. Hicimos millones de fotos, incluso antes de empezar a subir hacia la entrada.


A pie no son más de 10-15 min, que se hacen bastante fácil, viendo a la gente, esquivando vendedores ambulantes y cruzándote de vez en cuando con elefantes con cara triste cargando con turistas despreocupados. Me resultó curioso ver que la mayoría de turistas que iban en elefante eran indios. Hay mucho turismo local en la zona.
En el fuerte cogimos una audioguía, que podías descargar en el móvil y que nos explicaba la historia del fuerte en primera persona. Como si te explicaran su vivencia, las puertas, los pilares, las salas o los muros del fuerte. La verdad es que fue muy amena y resultaba entretenido incluso para los niños. A ellos les resumíamos las curiosidades de cada zona que creíamos interesantes para ellos.

A estas alturas ya nos sentimos expertos en fuertes y palacios rajastanies.
Nuestra intención era visitar por la tarde las tumbas reales, de camino de vuelta a Jaipur, pero era hora punta y estaba todo colapsado. Decidimos disfrutar relajados de la comida en The Stag Rooftop Restaurant y ya volver con más calma por la tarde al hotel a jugar un rato con los niños, ducharnos y relajarnos. Nos fue de lujo a todos y además, nos permitió buscar el hotel para el día siguiente en Rathambore, el coche para la ida y ver opciones para visitar en Jeep el parque.
Intentar entenderse por teléfono en inglés en este país es de lo más divertido y desesperante, según te pille de humor la cosa.

Día 11 y 12: Parque Nacional de Rathambore
Sabíamos que agosto no es época de ver tigres ni, en general, animales en su hábitat natural. Prácticamente todos los parques naturales están restringidos en época de lluvias y los que están abiertos, lo están parcialmente, con muy pocas posibilidades de avistar nada. Pero necesitábamos naturaleza. Un break de fuertes y palacios para poder cargar pilas y seguir el viaje.
Aunque ya en Jaipur estuvimos negociando el precio de un canter (camión compartido) con la oficina oficial del parque, no lo cogimos porque los del hotel nos ofrecían el mismo servicio a menor precio y, además de que no nos fiábamos, no queríamos coger ni uno ni otro por transferencia (nos daba miedo que el dinero no llegara en menos de 24h y no nos dieran luego el servicio). Así que, al llegar al hotel de Rathambore lo primero que hicimos fue acabar de negociar este tema.

Nuestra idea era hacer 2 safaris al parque, uno la tarde en que llegábamos y otro a la mañana siguiente, para doblar posibilidades de ver algo. El problema fue que llegábamos un martes y los miércoles el parque está cerrado (día de descanso para los drivers y los animales). Así que nos conformamos, un poco a regañadientes, con hacer una única salida de mañana el mismo día que llegamos. Por la tarde disfrutamos de la piscina del hotel (Tiger Safari Resort), pero esta vez sin cervecita 🙁
Lo de coger un canter compartido en lugar de un gypsy (Jeep) solo para nosotros, fue un tema de disponibilidad. En época de lluvias hay muy pocos Jeeps disponibles y no había ninguno libre.

La experiencia estuvo divertida, vimos alces, pavos reales, ciervos, conejos, etc.. También disfrutamos observando a los otros turistas con los que compartimos el canter. Todos indios, muy mudados y adinerados, sin ninguna pinta de gustarles la naturaleza. Era bastante cómico. Se recomienda no ir muy mudado, porque en general todos los vehículos están bastante sucios.
Por supuesto, no vimos ningún tigre, pero al menos disfrutamos de un buen rato al aire libre, sin motos ni pitidos de vehículos y viendo a los pequeños pasarlo bien. Además nos relajamos en el hotel, con una habitación bastante cómoda y limpia, con piscina, comidas incluidas (deliciosa cocina) y muy buen trato.



Día 13: Agra
Llegamos a la estación por la tarde noche y nos fuimos directamente a la guest house (Bansi Home Stay), donde nos recomendaron un restaurante para cenar no muy alejado, aunque algo caro para lo que era (Udupi Brindavan). No podíamos ir muy tarde a dormir porque queríamos ver amanecer en el Taj Mahal al día siguiente.
A las 5 am (una locura!!) reservamos un autorickshaws para ir a esta maravilla del mundo.
Impresionante.

A pesar de las altas expectativas, no nos defraudó. Hasta mi hijo de 10 años lo posiciona dentro de su top 5 de India, y eso que él es más de naturaleza y animales… La Darwaza de acceso es ya por si sola muy bonita, pero cuando empiezas a vislumbrar a través de ella esta joya blanca, no puedes evitar emocionarte. Hicimos muchas fotos. Con reflejo, sin reflejo, con el sol de fondo, a contraluz, con sombra, simétricas, asimétricas, de cara, de espaldas… acabamos la visita con un plácido paseo por los jardines.
Como teníamos el desayuno incluido con la habitación, fuimos a desayunar y nos tumbamos un par de horas (aunque los niños no nos dejaron dormir mucho).

A las 11 am aproximadamente, nos fuimos a “pasear” hacia el fuerte. Nuestra intención era ir andando por el Shahjahan garden hasta el Fuerte de Agra, pero la entrada al parque estaba cerrada por obras (están haciendo un metro!!) y tuvimos que ir bordeando el parque un buen rato paralelos al tráfico hasta que encontramos una zona por la que poder entrar. En India es complicado dar un paseo por cualquier sitio que no sea un recinto de pago…

La visita al fuerte y al palacio de Jahangir vale sin duda la pena, está muy bien conservado y tiene buenas vistas.
Para acabar el día cogimos un tuk tuk hasta el otro lado del rio Yamuna (Taj view point ADA) desde donde se puede ver el Taj Mahal prácticamente sin gente. Nos reímos mucho haciendo fotos con perspectiva con los niños. Además también es un buen lugar para divisar aves (pelícanos, garzas reales, etc) y alguna vaca algo desorientada.
Llegamos a la guest house exhaustos, pero felices. Un día muy completo!! Al día siguiente desayunamos tranquilos y nos fuimos hacia el siguiente destino.

Día 14 y 15: Orchha
Llegamos a Orcha en coche desde Jhansi, porque no era mucho más caro que un tuk tuk y amenazaba algo de lluvia.
Orcha nos gustó desde el primer momento que llegamos. Es otro ritmo. Mucho más pausado, sin bullicio, con niños jugando por las calles, ambiente sosegado. Sin duda, nos gusta el ambiente más rural.


Estuvimos 2 noches en el hotel Sunset. Una guest house muy básica, pero funcional. Teníamos una Alexa en la habitación que a los niños les dio vidilla. Aunque la segunda noche tuvimos que compartir el baño con unos bichitos pequeños que se acumulaban en la ventana, con la puerta del baño cerrada, dormimos bastante bien. Hay que decir que eran totalmente inofensivos. Como mariquitas que no se movían del borde de la ventana, pero daban un poco de cosilla.

Comimos en un restaurante que nos recomendaron y, donde repetimos varios días (Open Sky Restaurant). Muy buen trato, comida india excelente y podías confiar en pedir no picante.
Por la noche intentamos ver un ritual en el Templo de Chaturbhuj, pero a medio ritual se puso a diluviar y nos tuvimos que retirar. No nos ha llovido en todo el viaje, pero cuando llueve, llueve. En unos minutos las calles estaban encharcadas y caminábamos sin vernos los pies. Al final cogimos un tuk tuk hasta el hostal.
El segundo día, después de comprar unos plátanos en el mercado, visitamos el Raj Mahal. Hicimos una pausa para desayunar en el Hotel Sheesh Mahal, justo cuando empezó a chispear, que nos fue de lujo para coger fuerzas y evitar mojarnos. Seguimos la visita del Jahangir Mahal. El conjunto histórico en sí es impresionante, no nos lo esperábamos y lo disfrutamos mucho.



Por la tarde visitamos el Templo Lakshmi, también con vistas espectaculares tanto del interior como del exterior. Muy recomendable. Y fuimos en tuk tuk hasta el Royal Chatris (tumbas reales) con unos jardines muy tranquilos y que disfrutamos muy relajados.


Al día siguiente visitamos la zona del río Betwa donde la gente se aseaba, lavaba ropas, jugaba y sociabilizaba. Intentamos ir a alguna piscina de hotel, pero con las lluvias de hacía dos días se habían puesto verdes, así que nos fuimos a comer unas deliciosas pizzas al Café NoMads y a jugar a juegos de mesa hasta la hora de partir.

Día 17 y 18: Chitrakoot
Aunque este ha sido uno de los mejores destinos de todo el viaje, nuestra llegada a Chitrakoot fue desastrosa. Llegamos a las 3 de la madrugada con el hotel (Hotel Shri Bhagvat Dham) “reservado” con antelación (le pedimos al chico del Hotel Sunset que nos ayudara a reservarlo por teléfono, porque no hablaban en inglés). Cuando llegamos al hotel casi morimos al ver todo el suelo plagado de bichos. Cuando digo plagado me quedo corta, no se podía caminar sin pisarlos… eran las mismas mariquitas negras, minúsculas, que habíamos conocido en Orcha. Totalmente inofensivos, pero asquerosillos. Mis hijos se quedaron fuera y entré yo sola a preguntar temiéndome lo peor.
Nuestro tuk tuk ya se había ido y no había más nada a nuestro alrededor… eran las 2 de la madrugada…
Tuve que decir 6 veces hello, el último prácticamente a todo pulmón, para despertar al chico que dormía en un sofá de la recepción, ignorante del resto de habitantes del suelo. Por fin se despertó, desorientado, sin idea absoluta de inglés y tampoco constancia de nuestra llegada. A regañadientes llamó por teléfono y pidió refuerzos a otro chico un poco más mayor, que como pudo nos guio hacia las habitaciones.
Subimos por las escaleras esquivando bichos y con pánico a lo que nos íbamos a encontrar arriba. A la peque la llevamos en brazos porque se moría de asco de pisar el suelo.
Para nuestra sorpresa, al abrir la puerta de la habitación nos encontramos una habitación limpia y espaciosa y sin un solo bicho. Tuvimos que discutir un poco hasta que conseguimos que nos subieran una cama supletoria con somier (inicialmente nos querían poner un colchón adicional en el suelo), pero solventado este trámite dormimos muy bien.
A la mañana siguiente ya no había bichos. Habían limpiado escalera, salón y recepción y un chico jovencito, parecía el menor de la familia que regentaba el hotel, nos atendió en un inglés más o menos decente.
Dado que la mayoría de lugares a visitar por la zona estaban muy distanciados entre sí, negociamos un tuk tuk para todo el día:

- Lo primero fue lo que más ilusión nos hacía. Un circuito de peregrinación (Parikrama) de 5 km que se hace descalzo a los pies de la colina Kamadgiri. Es muy curioso y a pesar de las protestas iniciales de nuestro guía lo hicimos entero. Él prefería llevarnos a muchos sitios diferentes, pero nosotros preferíamos ver menos, pero vivirlos más intensamente.
- Sati Anusuiya Mandir, un templo hinduista con muchas figuras que gustó bastante a los niños.
- A mojarnos los pies al río que pasa junto al templo.
- Gupt Godavari, otro templo hinduista enclavado en una cueva, que también fue divertido para ellos.


Al final del día le pedimos al chico del tuk tuk (con la ayuda del traductor de Google, porque no sabía inglés) que nos dejara en Ram Ghat para ir a ver la ceremonia Aarti nocturna (ritual espiritual) y, aunque le dijimos que nos dejara allí, que ya volveríamos por nuestra cuenta, nos acompañó durante la ceremonia. Incluso se subió en el colorido barquito por el río Mandakini con nosotros. La ceremonia fue impresionante, nos encantó. Al igual que el ambiente mucho más relajado de Chitrakoot.


Tras la segunda noche, nos fuimos en coche hasta Benarés. Uno de los peores conductores que cogimos… pero era simpático (tampoco hablaba inglés…).

Día 19 y 20: Varanasi (Benares):
Después de un trayecto bastante movidito, con un conductor algo loco desde Chitrakoot, llegamos a Benarés con mucha hambre, así que, por aclamación popular, y porque los peques bien se lo merecían, le pedimos que nos dejara en el McDonald’s! (el primero de todo el viaje).
Llegamos al hotel (Foreigners’ Inn) por la tarde, donde nos esperaba una lujosa habitación con dos camas dobles, baño amplio, AC y una Alexa configurada en Español. Nuestra casa durante las siguientes 2 noches! Era el final del viaje previo a un tren nocturno largo, así que quisimos asegurar el tiro y la cogimos por Agoda, mirando mucho los comentarios.
El dueño del hotel era, como poco, peculiar, pero atento y amable. Nos quiso organizar los días nada más llegar, pero hay que decir, que después de estar hablando un buen rato, reírnos y explicarnos la vida, cerramos con él, trato para un tuk tuk para el día siguiente y una barca privada para ir a ver el Aarti de madrugada, todos los Ghats y las cremaciones el último día.

Cenamos en el mismo hostal después de una reparadora ducha.
Al día siguiente, visitamos la ciudad sagrada de Sarnath, una de las cuatro ciudades sagradas del budismo. Durante la visita nos iba llamando el conductor de tuk tuk de vez en cuando para saber donde estábamos, pero como no sabía hablar inglés era complicado comunicarnos. A medio día le llamamos para decirle donde recogernos y nos fuimos a comer a Rahi Tourist Lodge, un lugar que nos recomendó nuestro hostelero, pero que estaba totalmente muerto y prácticamente no tenían de nada.
Por la tarde nos dejó en la calle «peatonal» hacia Dashashwamedh Ghat para ver el Aarti nocturno y ver el vibrante ambiente de esta zona. Pone la piel de gallina ver lo apasionadamente que viven la ceremonia, como se bañan en el rio Ganges, como cantan al unísono. Aunque no vimos lo que es la ceremonia en sí, porque en época de lluvias no se hace a los pies del río, si no que se hace en la azotea del edificio, ver la congregación de gente y sentir su pasión fue increíble.


El último día, valió mucho la pena madrugar para recorrer en barca todos los muelles del rio Ganges, presenciar la ceremonia de Aarti diurno en el Assi Gath y ver en primera fila la cremación de cuerpos en el Manikarnika Ghat. Una experiencia que nuestros hijos vivieron de forma muy natural, igual que se la explicamos y que sin duda, no olvidaremos jamás.

Por la noche, volvimos a la zona de Dashashwamedh Ghat, esta vez sí, para ver la ceremonia de Aarti nocturno desde la azotea. La verdad es que, aunque es curiosa la ceremonia, disfruté más del ambiente a pie del río y del Aarti nocturno de Chitrakoot a los pies del río Mandakini.
Después nos fuimos al hostal para hacer tiempo hasta la salida del tren nocturno.

Día 21 y 22: Delhi

El primer día que pisamos Delhi, ya supimos lo dura que era esta ciudad, así que decidimos tomarnos con calma estos dos días antes de volver. El primero visitamos la mezquita de los viernes (Jama Masjid), muy tranquila y amplia, y paseamos por la calle principal de vieja Delhi (Chandni Chowk) donde probamos algunos dulces y comimos en el restaurante Karim’s un muton stew (cordero en salsa) buenísimo .
El segundo día nos decidimos por visitar los jardines de Lodi en Nueva Delhi, donde pasamos prácticamente todo el día disfrutando del silencio, los pájaros y visitando las tumbas dispersas por el lugar. Muy recomendable si lo que buscas es alejarte un poco del gentío. Las dos noches las volvimos a pasar en el motel (New Hindustan by backpackers).


Fuimos al aeropuerto con un uber, sufriendo porque había muchísimo atasco y casi no llegamos!
Datos prácticos
- Visado: Obtenerlo antes de partir en Visa India, importante confirmarlo antes de ir al aeropuerto. Imprimid la visa con el código de barras en buena calidad aunque te digan que con llevarlo online es suficiente.
- Transporte:
- Trenes: es la forma más segura y cómoda de viajar por India, además de la más divertida si viajas con niños. Se pueden comprar de forma online desde fuera de la India a través de esta web: https://www.irctc.co.in/nget/train-search, pero es algo complicado (a ver si puedo colgar el blog donde lo explico con más detalle). Nosotros compramos desde España el nocturno a Jaisalmer, que era el primero y suele llenarse. El resto es mejor comprarlos en el passenger reservation center de las estaciones de tren. Te dan un papelito donde tienes que poner la estación de salida, la de destino y el tren que quieres, la clase, etc. La información la puedes sacar en la web anterior o en las siguientes aplicaciones: Indian railway y Confirmtkt train booking app. Con comprar con un par o tres de días de antelación es suficiente, una semana para los nocturnos. Los niños menores de 5 años no pagan si duermen en nuestra misma litera de un adulto, los niños entre 5 y 12 años pagan la mitad si duermen en nuestra misma litera. Si usan cama pagan normal.
- Autobús: comprar directamente los tickets en las estaciones de autobús un poco antes de la salida. Los hoteleros también te suelen hacer el trámite, aunque en ese caso pagarás algo de comisión. En la aplicación de Confirmtkt también salen los autobuses para poder consultar o en Redbus, donde también se pueden reservar los autobuses de lujo (no la hemos probado).
- Uber: la aplicación de uber va bien en lugares como Delhi, Agra, Jaipur etc. pero a veces en hora punta te anulan la recogida.
- Tuk Tuk: es la mejor forma de moverse dentro de las poblaciones y en distancias cortas (20-30 km). Hay por todas partes así que es facil conseguir uno. Nosotros cabiamos los 5 con mochilas incluidas y el conductor!!
- Coche con conductor: Es fácil negociar un coche con conductor desde cualquier hotel, pero tienes que regatear bien y asegurarte las condiciones antes de aceptar. Muchas personas hacen todo el viaje con conductor, pero pienso que así se pierde la esencia de India y además es mucho más pesado y aburrido para los niños.
- Alojamiento: hemos consultado básicamente www.agoda.com muy parecida a booking, de hecho pertenece a booking, pero dispone de algunos alojamientos alternativos y en teoría es algo más barato, aunque no siempre. Muchas veces mirábamos la disponibilidad y los comentarios, pero luego negociábamos el precio directamente con el alojamiento.
Si tienes alguna duda o quieres compartir tu experiencia, no te cortes! deja un comentario!
Disfruta, vive, sueña, ama…

2 Comentarios
Marienna
Hola Maribel, me gusto mucho tu experiencia en India. Pregunta, que tal el calor para estas fechas? julio y agosto? y el desierto?
Muchas gracias
Maribel
Hola Marienna,
Muchísimas gracias por tu comentario y por seguir nuestro blog ☺️
En el único sitio que recordamos sensación de calor fue en Orcha, pero únicamente uno de los 3 días que estuvimos allí. Yo creo que fue justo después del único día de lluvia de todo el viaje.
Julio y agosto es época de lluvias, es más provable que os llueva a que tengáis mucho calor. Hace calor, pero no es para nada extremo.
También es cierto que nosotros tenemos un poco de suerte con el tiempo e incluso en época de lluvias, únicamente nos llovió un día. Siempre bromeamos diciendo que de pequeños caímos en una marmita de elixir metereológico 😅
En el desierto te recomiendo mangas largas de algodón. Ropa ligera, pero que te proteja del sol. Por la noche hace frío, por lo que debes llevar alguna sudadera o chaqueta fina.
Realmente a nivel de temperatura es de las mejores épocas para ir a India, aunque la peor para ver el manto de estrellas del desierto (está más nublado), ver animales (casi todos los parques nacionales están cerrados), ver el Aarti a pies del Ganges (se celebra en la azotea de un edificio) o ir a las montañas (hay peligro de inundaciones).
Espero que te ayude.
India es muy especial y seguro que no te deja indiferente.
Vive, sueña, ama.
Maribel